Putin acusa a Occidente de «imperialismo» y de tratar a Rusia «como una colonia» para justificar las anexiones de regiones ucranianas

El presidente ruso, Vladimir Putin, presidió este viernes la ceremonia de la firma de los acuerdos de adhesión a Rusia de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y de las regiones de Jersón y Zaporiyia, ocupadas por las fuerzas rusas en el marco de la invasión de Ucrania. Se dio, de hecho, un despliegue muy importante en Moscú.

En un discurso solemne, Putin recordó lo que para él fue una «desintegración de la URSS» que desembocó en «una pelea entre pueblos». Ahora, dice, los jóvenes que no vivieron en la Unión Soviética «quieren luchar por el futuro». El presidente ruso avisó de que su intención «no es recuperar la URSS, porque esta no va a volver» porque «Rusia ya no lo necesita», sino que trata de «luchar contra un genocidio» que están sufriendo, en sus palabras, los ciudadanos rusos en el Donbás. «Quiero que lo oigan en Kiev y en Occidente, quiero que los ciudadanos de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia se conviertan en nuestros ciudadanos para siempre», comentó entre otra ovaciones. Tras esto, apuntó que Rusia «está preparada para negociar», aunque no en términos territoriales.

Además, aprovechó el mensaje para pedir «un alto el fuego al régimen de Kiev» en esas zonas, ya declaradas como rusas. Y dejó claro que, tal como prevé la ley de Moscú, esos territorios no van a ser devueltos a Ucrania en una hipotética negociación que no está ni mucho menos cercana. Frente a eso, insistió en que quiere frenar «los planes imperialistas» de Occidente y más en concreto de Estados Unidos, a quien ha acusado de dejar «catástrofes humanitarias, ruinas y vidas arrancadas».

La avaricia, el deseo de mantener su poder, es la razón de esta guerra híbrida que libra Occidente contra Rusia

«La avaricia, el deseo de mantener su poder, es la razón de esta guerra híbrida que libra Occidente contra Rusia. No quieren vernos como un socio o como un aliado, sino como una colonia. Quieren atacar nuestros valores», endureciendo más y más su discurso. «Ahora Rusia seguirá nuestros valores; Occidente piensa que les será perdonado todo, impunemente», sentenció de nuevo el presidente ruso, que acusó al bloque occidental de no cumplir «con la promesa de no ampliar la OTAN hacia el este». Y se preguntó qué reglas se estaban siguiendo: «Es una mentira. Rusia es un país milenario y no va a obedecer esas reglas falsas». Asimismo, sostiene que ha sido Occidente quien ha violado «el principio de inviolabilidad de las fronteras».

Encadenó reproches directamente contra Estados Unidos y el resto de países occidentales: «Nunca serán árbitros de nada». Al mismo tiempo les ha acusado de «convertirse en salvajes». Para Putin, «Occidente era así y sigue siendo así, y parte de este racismo es la rusofobia que observamos». Para defender esa tesis, habló de la «guerra contra China para el comercio del opio» o de la época «del colonialismo en África».

Después de enumerar estos hechos, el presidente ruso defendió que el suyo es «un país desarrollado que no se ha dejado engañar». Reivindicó la «cultura rusa» frente a Occidente y a medida que avanzaba en sus planteamientos seguía defendiendo las anexiones ilegales de territorios ucranianos. Para Moscú, a los aliados occidentales «les molesta que los ciudadanos hayan elegido su futuro». Negó que Occidente sea la cuna de la democracia y habló de que representa «un orden antidemocrático, un orden no libre» y aseguró que Estados Unidos «es el único país que ha usado dos veces un arma nuclear».

Europa «sirve los intereses de otros»

También se posicionó en contra de las sanciones contra su país y acusó a los líderes europeos de «servir a los intereses de otros» en referencia a Estados Unidos. «Esto es una conducta de traidores», siguió, y se lavó las manos sobre los ataques sobre el Nord Stream. «¿Quién lo ha podido hacer? Aquel que se beneficia», de nuevo en referencia a Washington. Asimismo, avisó a los líderes de perjudicar a Europa con la toma de estas decisiones, al estar, sostuvo, acabando con su propia infraestructura. «Los planes neocolonialistas son la receta de Estados Unidos y de la OTAN», sentenció.

Al final, el mensaje de Putin acabó siendo casi un monográfico contra Estados Unidos, a los que también acusó de «beneficiarse siempre del dinero de la guerra» y que como ya hizo en el pasado, dijo, «ahora sigue queriendo robar bienes ajenos y eso puede llevar a un colapso del sistema global». Sobre esto, aseguró que «Rusia hará todo lo que pueda para enfriar esas cabezas calientes, pero los dueños de ese neoimperialismo van a seguir, porque no tienen nada más que ofrecer». Desde el Kremlin, Putin citó a Jesucristo para decir que «por sus hechos les conocerán» y asumió que el mundo «está cambiando».

Este campo de batalla es un campo de batalla a favor de nuestro pueblo. Por la gran Rusia histórica

«Nosotros tenemos muchos aliados, y vemos y sentimos apoyo. Países diferentes, vemos una lucha contra este mundo unipolar. Hoy estamos luchando por un camino justo y libre. Estamos luchando por el camino de Rusia para que los dictadores queden en el pasado y que la política no pueda estar basada en la humillación de otros pueblos. Nosotros tenemos que pasar esta página vergonzosa», terminó diciendo el presidente ruso, sentenciando que «este campo de batalla es un campo de batalla a favor de nuestro pueblo. Por la gran Rusia histórica».

Por su parte, en paralelo, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha reunido este viernes al Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, con el que ha hablado de planes para lograr una «mayor liberación» de territorios en la zonas controladas en el este por la potencia «ocupante». Kiev aseguró que la anexión ilegal de estos territorios no cambia sus planes y Zelenski ha reunido a sus altos mandos para examinar entre otras cosas «las probables acciones del enemigo en el futuro cercano».

Moscú orquestó referéndums en las cuatro regiones que ahora reivindica como propias, en un contexto marcado por las derrotas militares sobre el terreno tras la contraofensiva ordenada hace un mes desde Kiev. La anexión llega precedida también de una movilización parcial con la que las Fuerzas Armadas rusas aspiran a convocar a decenas de miles de reservistas.

Mientras Putin terminaba su discurso, los líderes de la UE comunicaron en un documento conjunto contra las anexiones ilegales. «Rechazamos firmemente y condenamos inequívocamente la anexión ilegal por parte de Rusia de las regiones ucranianas. Al socavar deliberadamente el orden internacional basado en normas y violar descaradamente los derechos fundamentales de Ucrania a la independencia, la soberanía y la integridad territorial, principios básicos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, Rusia está poniendo en peligro la seguridad mundial», sostienen.

Los Estados miembros, que reiteraron su rechazo a los resultados de los referéndums, aseguró que «frente a la guerra de agresión de Rusia, así como a la última escalada de Moscú, la Unión Europea está decididamente con Ucrania y su pueblo. Somos inquebrantables en nuestro apoyo a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania«. Asimismo, lanzaron un aviso de cara al futuro sobre la cuestión nuclear: «Las amenazas nucleares del Kremlin, la movilización militar y la estrategia de tratar de presentar falsamente el territorio de Ucrania como el de Rusia y pretender que la guerra puede tener lugar ahora en el territorio de Rusia no harán tambalear nuestra determinación».

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